Si la respuesta es “nada”, no tenés un negocio.
Tenés un empleo con más jefes. Y saliste de la empresa justamente para dejar de pedir permiso.
Suena duro, pero es lo que les pasa a muchas personas que dejan una carrera corporativa para trabajar por su cuenta. Arrancan con entusiasmo, consiguen clientes rápido, llenan la agenda. Y a los pocos meses descubren que se escaparon de una oficina para encerrarse en otra, más chica y con la puerta cerrada desde adentro.
Pensá en un taxista. Puede ser excelente: conoce cada atajo, es puntual, los pasajeros lo recomiendan. Pero hay algo que no cambia por más bueno que sea. Si estaciona el auto, deja de facturar. Si se enferma, si se va de vacaciones, si quiere ir al acto de su hija, el taxímetro se apaga.
Cuando vendés horas, sos ese taxi.
Y tu techo es tu agenda.
Martín era arquitecto senior en un estudio grande. Sus proyectos eran los que el equipo mostraba con orgullo y los client...
Todos los profesionales independientes atraviesan 4 etapas en el desarrollo de sus negocios. Cada una es importante y sienta las bases de la que le sigue.
Uno de los mayores errores es saltearse pasos, o creer que están en una etapa más adelantada que en la que están.
Igual que un bebé no puede correr si aún no aprendió a caminar, no podés lanzar cursos online si aún no tenés un modelo de negocio validado ni creaste tu método, por ejemplo.
Esto es clave para no cometer errores fatales que pueden terminar con tu negocio antes incluso de haber empezado a monetizarlo.
Doy muchos más detalles en el video y en la ficha de trabajo que acompaña est...
En un artículo previo contaba el caso de una cliente que aún no estaba convencida de dar el salto del mundo corporativo al del trabajo independiente.
Y les compartía que ese salto no iba a ocurrir hasta que ella tuviera la certeza. Porque tener la intención no es lo mismo que tener la convicción.
Precisamente, en ese mismo segmento de indecisos existe otra variante, que está conformada por esas personas que están fascinadas con la idea de tener un negocio, pero no les interesa mucho hacer negocios.
Y acá viene la pregunta incómoda para vos.
¿Te gusta la idea de tener un negocio, o querés hacer negocios?
No, no es lo mismo. Y si no podés ver la diferencia, podrías estar en problemas.
Hacer negocios no es para todo el mundo. Muchas personas no tienen lo que hace falta tener para llevar adelante la parte aburrida del negocio, toda esa parte poco interesante del día a día que te termina abrumando con la rutina. La idea de tener ...