No es casualidad. Es que a esa edad algo se mueve adentro. Un llamado que ya no podés ignorar. Una voz que dice que hay algo más, que lo que tenés no alcanza, que podrías estar haciendo algo que tenga más sentido.
Y sin embargo, la mayoría llega confundida. Mareada. Habiendo consumido contenido, probado cosas, escuchado consejos. Moviéndose más por desesperación que por voluntad.
¿Te suena familiar?
Reinventarse después de los 40 no es tarde. Es exactamente el momento indicado.
Pero hay algo que hace que hoy esa confusión sea peor que antes: la ilusión de inmediatez que nos da la inteligencia artificial.
Abrís un chat, le contás tu situación, y en segundos te da un plan. Ordenado, prolijo, con pasos claros. Parece que resolvió todo.
El problema es que la IA no es psicóloga ni gurú de negocios, aunque a veces parezca las dos cosas.
Es una herramien...
Aunque todavía dudes del título, si lo pensás bien, tiene mucha lógica. Lo que acumulaste en décadas, la IA no lo puede inventar.
El otro día, en un evento, alguien me dijo en voz baja:
"Gabu, tengo miedo de que la IA me deje obsoleto. Tengo más de 45 años, ¿cómo compito con esto?"
Y entiendo el miedo. Pero también veo algo que esa persona no está viendo todavía.
La IA no te hace obsoleto. Tu experiencia es exactamente lo que la IA necesita para funcionar bien.
Sin conocimiento real, sin criterio acumulado, sin años de haber resuelto problemas concretos, la IA produce contenido genérico. Bonito. Prolijo. Y de nadie.
Lo que vos tenés, eso que construiste en décadas de trabajo, de errores, de aprendizajes, tu Magia, tu forma de ver la vida, es el ingrediente que convierte una herramienta promedio en algo extraordinario.
Pensalo así: la IA es como un equipo de colaboradores muy capaces, pero que no saben nada de tu industria, de tus cli...
La gente tiene miedo de quedarse atrás con la IA. Y al mismo tiempo, espera que la IA resuelva lo que ellos no resolvieron.
Quieren que la herramienta les diga qué hacer. Que les defina el negocio. Que les encuentre la dirección.
Hace poco vino a verme una coachee totalmente frustrada. Llevaba casi tres meses trabajando con un chat de IA para armar su plan de acción. El plan era prolijo, detallado, con pasos claros. Y sin embargo, no le funcionaba.
El problema era mucho más profundo que el plan.
Había creencias limitantes que frenaban el avance. Había miedos que nadie había nombrado. Y había un desconocimiento casi total de su propia magia: eso en lo que es genuinamente buena, lo que le sale natural y que para otros es difícil. Sin eso, la IA le armaba planes lindísimos que no eran para ella. Planes de nadie.
"Conócete a ti mismo", decía Sócrates. Y te...