Hay algo que no se cuenta mucho sobre el síndrome del impostor.
No aparece solo cuando estás empezando. Aparece también cuando te está yendo bien.
Cuando los clientes llegan, cuando los ingresos crecen, cuando todo parece acomodarse. Y justo ahí, en el mejor momento, algo adentro tuyo dice: "¿y si esto no dura?", "¿y si no soy tan bueno?", "¿y si sólo fue suerte?"
Esa voz tiene nombre. Y si tenés más de 40 años y experiencia real, probablemente la conocés mejor de lo que te gustaría.
Carla hizo mi programa Monetiza tu Magia® hace varios años. Se entusiasmó con el método desde el principio y lo completó rápido. Consiguió su primer cliente sin haberlo terminado aún. Tenía un trabajo en relación de dependencia, un colchón ahorrado, y ya venía planificando una transición ordenada.
Cuando llegó ese primer cliente, todo encajó. Organizó su salida de la empresa y en pocos meses estaba del otro lado. Sentía que era una señal d...
Llegaste a los 40 (o los pasaste por un pelito). Tenés el CV que "deberías" tener, hiciste los deberes, quizás hasta tenés un cargo que otros envidiarían. Pero, de repente, algo no cierra. Te sentís en estancamiento total. No es que no sepas hacer tu trabajo, es que ya no te genera nada. Te sentís un impostor en tu propia oficina.
A ver, bajemos a tierra: ¿Es una crisis de la mediana edad o es que tu propósito cambió y tu carrera actual no le puede seguir el ritmo?
En nuestro contexto, llegar a los 40 suele venir acompañado de un mandato invisible: "Ya está, quedate ahí, cuidá el lugar que el mundo está difícil". Nos vendieron que a esta edad ya tendríamos que estar "asentados", pero la realidad es que hoy los 40 son la mitad del partido, no el descuento.
El miedo no es a la falta de capacidad, sino a la pérdida de estatus y a la mirada del otro. En Argentina, el éxito muchas v...