Llegaste a los 40 (o los pasaste por un pelito). Tenés el CV que "deberías" tener, hiciste los deberes, quizás hasta tenés un cargo que otros envidiarían. Pero, de repente, algo no cierra. Te sentís en estancamiento total. No es que no sepas hacer tu trabajo, es que ya no te genera nada. Te sentís un impostor en tu propia oficina.
A ver, bajemos a tierra: ¿Es una crisis de la mediana edad o es que tu propósito cambió y tu carrera actual no le puede seguir el ritmo?
En nuestro contexto, llegar a los 40 suele venir acompañado de un mandato invisible: "Ya está, quedate ahí, cuidá el lugar que el mundo está difícil". Nos vendieron que a esta edad ya tendríamos que estar "asentados", pero la realidad es que hoy los 40 son la mitad del partido, no el descuento.
El miedo no es a la falta de capacidad, sino a la pérdida de estatus y a la mirada del otro. En Argentina, el éxito muchas v...