Cuando alguien decide reinventarse profesionalmente, casi siempre habla de lo que viene.
El nuevo negocio. La libertad. El propósito. El trabajo a medida.
Pero casi nadie habla de lo que hay que soltar antes de llegar ahí.
Y soltar algo que fuiste durante años, una identidad, un cargo, un título, un lugar en el mundo, no se hace sin duelo.
No importa que ya no quieras seguir siendo eso. El duelo aparece igual.
Y si no lo procesás, te frena. Aunque no sepas por qué.
Elisabeth Kübler-Ross describió las 5 fases del duelo para hablar de la muerte. Pero el duelo no aparece solo cuando perdemos a alguien. Aparece cada vez que perdemos algo que formaba parte de nuestra identidad.
Un cargo. Una empresa. El título que ponías en tu firma de mail. La respuesta automática a "¿vos qué hacés?". Hay personas que, incluso, responden con su título cuando les preguntan quiénes son.
Cuando eso desaparece, aunque lo hayas elegido, algo en vos lo vive como pérdid...