Cuando alguien decide reinventarse profesionalmente, casi siempre habla de lo que viene.
El nuevo negocio. La libertad. El propósito. El trabajo a medida.
Pero casi nadie habla de lo que hay que soltar antes de llegar ahí.
Y soltar algo que fuiste durante años, una identidad, un cargo, un título, un lugar en el mundo, no se hace sin duelo.
No importa que ya no quieras seguir siendo eso. El duelo aparece igual.
Y si no lo procesás, te frena. Aunque no sepas por qué.
Elisabeth Kübler-Ross describió las 5 fases del duelo para hablar de la muerte. Pero el duelo no aparece solo cuando perdemos a alguien. Aparece cada vez que perdemos algo que formaba parte de nuestra identidad.
Un cargo. Una empresa. El título que ponías en tu firma de mail. La respuesta automática a "¿vos qué hacés?". Hay personas que, incluso, responden con su título cuando les preguntan quiénes son.
Cuando eso desaparece, aunque lo hayas elegido, algo en vos lo vive como pérdid...
Si tenés 40 años, sos mujer y trabajás en una empresa, te quedan aproximadamente 20 vacaciones en tu vida laboral. Si sos hombre, 25.
¿Lo habías pensado así?
Leelo de nuevo.
20 veranos.
20 momentos de desconexión.
20 oportunidades de hacer lo que querés durante unos días antes de volver a la rutina.
¿Te alcanza?
Si la respuesta es no, este post es para vos. Porque cambiar de vida a los 40 o 50 no es una crisis. Es una decisión.
Y empieza por entender que el costo de no cambiar también existe, aunque sea más silencioso.
La estabilidad tiene un precio que no aparece en el recibo de sueldo.
Son los domingos a la noche con angustia. Los cumpleaños de tus hijos a los que llegás tarde. Las consultas médicas que postergás porque no querés pedir permiso. El entrenamiento que abandonaste porque no tenés energía cuando salís de trabajar. Las charlas con tu pareja que se acortan, porque el cansancio del día te superó.
Eso no es vida laboral. E...
No es casualidad. Es que a esa edad algo se mueve adentro. Un llamado que ya no podés ignorar. Una voz que dice que hay algo más, que lo que tenés no alcanza, que podrías estar haciendo algo que tenga más sentido.
Y sin embargo, la mayoría llega confundida. Mareada. Habiendo consumido contenido, probado cosas, escuchado consejos. Moviéndose más por desesperación que por voluntad.
¿Te suena familiar?
Reinventarse después de los 40 no es tarde. Es exactamente el momento indicado.
Pero hay algo que hace que hoy esa confusión sea peor que antes: la ilusión de inmediatez que nos da la inteligencia artificial.
Abrís un chat, le contás tu situación, y en segundos te da un plan. Ordenado, prolijo, con pasos claros. Parece que resolvió todo.
El problema es que la IA no es psicóloga ni gurú de negocios, aunque a veces parezca las dos cosas.
E...
Aunque todavía dudes del título, si lo pensás bien, tiene mucha lógica. Lo que acumulaste en décadas, la IA no lo puede inventar.
El otro día, en un evento, alguien me dijo en voz baja:
"Gabu, tengo miedo de que la IA me deje obsoleto. Tengo más de 45 años, ¿cómo compito con esto?"
Y entiendo el miedo. Pero también veo algo que esa persona no está viendo todavía.
La IA no te hace obsoleto. Tu experiencia es exactamente lo que la IA necesita para funcionar bien.
Sin conocimiento real, sin criterio acumulado, sin años de haber resuelto problemas concretos, la IA produce contenido genérico. Bonito. Prolijo. Y de nadie.
Lo que vos tenés, eso que construiste en décadas de trabajo, de errores, de aprendizajes, tu Magia, tu forma de ver la vida, es el ingrediente que convierte una herramienta promedio en algo extraordinario.
Pensalo así: la IA es como un equipo de colaboradores muy capaces, pero que no saben nada de tu industria, de tus cli...
La gente tiene miedo de quedarse atrás con la IA. Y al mismo tiempo, espera que la IA resuelva lo que ellos no resolvieron.
Quieren que la herramienta les diga qué hacer. Que les defina el negocio. Que les encuentre la dirección.
Hace poco vino a verme una coachee totalmente frustrada. Llevaba casi tres meses trabajando con un chat de IA para armar su plan de acción. El plan era prolijo, detallado, con pasos claros. Y sin embargo, no le funcionaba.
El problema era mucho más profundo que el plan.
Había creencias limitantes que frenaban el avance. Había miedos que nadie había nombrado. Y había un desconocimiento casi total de su propia magia: eso en lo que es genuinamente buena, lo que le sale natural y que para otros es difícil. Sin eso, la IA le armaba planes lindísimos que no eran para ella. Planes de nadie.
"Conócete a ti mismo", decía Sócrates. Y te...
Muchos me preguntan por qué desaparecí de las redes sociales en el último tiempo.
La respuesta corta y rápida es: estuve con muchas cosas. Personales y laborales.
En un momento tenía demasiado dando vueltas. Siendo fiel a mí misma, frené para reflexionar ("bajé un cambio", como decimos en Argentina) y reorganicé mis prioridades.
Esa fue la razón por la que quité las redes sociales de mi foco. Necesitaba re ubicar esa energía.
¿Alguna vez sentiste que estás corriendo en círculos, intentando hacer mil cosas a la vez pero sin avanzar en ninguna? Es como si estuvieras dispersando tu energía para todos lados, sin enfocarte realmente en lo que importa. Así me sentía yo hasta que re-orienté mi vida.
Tony ...
Tuviste una idea genial. Creés que puede funcionar muy bien y te entusiasma hacerla realidad.
Lo conversás con un par de amigos, con tu pareja, con gente de confianza, y todos validan que es algo interesante.
Sin embargo, mirando los datos de la realidad, los resultados no son alentadores: la mayoría de los negocios fracasa, y fracasa por la mentalidad del emprendedor. No por el contexto económico. No porque el producto falla. Porque todo eso se podría ajustar si quien lleva el negocio adelante da los pasos correctos en el orden preciso.
El problema es que -casi- siempre, empezamos sólo con la idea que nos encanta.
Sin organizarnos, sin validar muchas cosas esenciales que necesitamos tener claras antes de comenzar, sin analizar los números y sin un plan.
Aquí te cuento cuáles son los pasos que tenés ...
Podemos pasarnos el día entero haciéndonos estas preguntas. El problema es que la mayoría no tienen respuesta, ni dependen de vos.
La función de la mente es resolver problemas, y en este momento tiene muchos problemas que resolver.
Problemas mucho más grandes que vos y lo que podés controlar. Problemas del mundo. Problemas que te exceden, cosas que afectan al planeta entero.
Por eso es importante en este momento, más que nunca, hacer dieta de información. Tratar de consumir las noticias justas y necesarias para estar informados, sin estar excedidos. Porque a la mente no le gustan los espacios en blanco, no le gusta dejar cosas sin comprender. Y como resuelve problemas constantemente, está siempre trabajando.
Todo lo que ande dando vueltas por ahí y sean problemas, los va a agarrar e intenta...
Hay un dicho que me encanta que dice que "somos lo que elegimos hacer con lo que nos pasa". Sin embargo, en algunos momentos, elegir se hace particularmente difícil, y tomar decisiones nos cuesta un montón.
¿Por qué reaccionamos así?
Tiene todo que ver con cómo funciona nuestro cerebro.
En este video te cuento más sobre este tema.
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En este artículo te cuento:
La semana pasada decidí pasar todos mis programas al formato virtual. Lo concreté en un par de horas.
Tengo la ventaja de ser experta en el mundo online y en sistemas de aprendizaje a distancia. Y la desventaja de ser asmática, así que estoy dentro de los grupos de riesgo del COVID-19.
Teniendo en cuenta este combo, y que próximamente es muy probable que nos recomien...