Cómo cambiar de vida después de los 40

Si tenés 40 años y sos mujer, te quedan aproximadamente 20 vacaciones en tu vida laboral. Si sos hombre, 25.

¿Lo habías pensado así?
Leelo de nuevo.

20 veranos.
20 momentos de desconexión.
20 oportunidades de hacer lo que querés durante unos días antes de volver a la rutina.

¿Te alcanza?

Si la respuesta es no, este post es para vos. Porque cambiar de vida a los 40 o 50 no es una crisis. Es una decisión.

Y empieza por entender que el costo de no cambiar también existe, aunque sea más silencioso.

 

Lo que nadie cuenta del trabajo "estable".

La estabilidad tiene un precio que no aparece en el recibo de sueldo.

Son los domingos a la noche con angustia. Los cumpleaños de tus hijos a los que llegás tarde. Las consultas médicas que postergás porque no querés pedir permiso. El entrenamiento que abandonaste porque no tenés energía cuando salís de trabajar. El tiempo con tu pareja que se acortan, porque el cansancio del día te superó.

Eso no es vida laboral. Es vida sacrificada por la vida laboral.

Y lo peor: te acostumbrás. Tan de a poco que un día mirás para atrás, y no sabés bien cuándo empezó.

 

La vuelta a la presencialidad.

Paola postergó la maternidad por su carrera. Cuando finalmente decidió ser madre, la pandemia le regaló algo inesperado: tiempo de calidad con su bebé. Trabajo desde casa con horarios flexibles, presencia de verdad.

Después llegó el segundo hijo. Y con él, la realidad. La empresa pedía volver a la oficina cuatro días por semana.

Paola se sentía dividida. No quería llegar a casa cuando los chicos ya estaban a punto de dormir. No quería seguir pidiendo permiso para ir a las reuniones de padres y los actos escolares. Quería hacer deporte, tener tiempo para ella, estar presente de verdad con su familia. Pero tampoco quería dejar de trabajar, porque le importaba lo que hacía y necesitaba su independencia económica.

El problema no era elegir entre trabajo y familia. Era que el formato de trabajo que tenía no la dejaba vivir bien las dos cosas. Y entonces sacrificaba la familia.

 

El cambio no fue fácil. Pero fue posible.

Cuando Paola llegó a Monetiza tu Magia, lo más difícil no fue encontrar su Magia. Fue enfrentarse a las creencias que la frenaban.

Que no podía. Que era tarde. Que era irresponsable dejar la "seguridad laboral". Que quién iba a contratarla si salía al mundo por su cuenta. Que quien le iba a pagar por lo que hacía. La parte de mentalidad fue la más dura para ella, y también la más transformadora.

Cuando pudo desafiar esos miedos y entender el potencial real de lo que sabía hacer, algo se destrabó. Construyó un negocio propio, en sus horarios, en sus términos, desde donde quisiera. Y lo mejor de todo: con propósito.

Y cuando todo empezó a encaminarse, tomó con su marido una decisión que antes le parecía imposible. Se mudaron al campo familiar. Hoy sus hijos andan a caballo, ella cosecha frutas y verduras de su huerta, y sigue trabajando en finanzas en los horarios que elige. Ya no necesita vivir cerca del centro de Buenos Aires para tener una carrera.

Su profesión cambió el formato. Y eso cambió todo lo demás.

 

Qué significa diseñar tu trabajo a medida.

No es trabajar menos. Es trabajar diferente.

Es elegir con quién trabajás, en qué momento, desde dónde y en qué condiciones. Es construir un modelo que se adapte a tu vida, en lugar de adaptar tu vida al modelo de otro.

Eso es posible cuando tenés algo propio. Un servicio, un método, un conocimiento que podés ofrecer sin depender de la agenda ni la presencialidad de una empresa.

Y no, no precisás renunciar mañana. Requiere empezar a construir hoy, mientras todavía tenés el respaldo de lo que tenés.

 

El costo de no hacer nada.

Quedarse no es gratis. Tiene un costo que se paga en tiempo, en energía, en momentos que no vuelven.

Las vacaciones que te quedan se siguen descontando. Los chicos siguen creciendo. Los años pasan igual, con o sin cambio.

La diferencia es que si empezás a moverte hoy, dentro de un año podés estar en un lugar totalmente distinto. Y si no empezás, dentro de un año vas a estar exactamente igual, pero con un año menos.

Cambiar de vida a los 40 ó 50 no es una fantasía. Es una decisión que se toma, se planifica y se ejecuta con método.

Para eso existe Monetiza tu Magia.

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Este artículo fue escrito por Gabu López, mentora estratégica especializada en reinvención profesional para personas mayores de 40 y creadora de Monetiza tu Magia.

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